¿Pérdida de peso o depurar? Que hacer tras los excesos

Debemos saber que no es lo mismo acumular grasas y toxinas es lo mismo, aunque muchas veces lo confundimos. Lo cierto es que comer dede forma saludable nos ayudará a eliminar las dos cosas, son objetivos diferentes y por tanto se requieren métodos diferentes de actuación.

 

Podemos encontrar personas que tengan un peso adecuado y sin embargo tengan un alto grado de toxinas en sus organismos. Lo mismo puede suceder a la inversa, es decir personas con sobre peso, e incluso obesidad, que no tengan acumulación de toxinas, esto ocurre especialmente con personas que residen en zonas rurales o las personas que evitan mucho los alimentos procesados.

 

Algunas “dietas de adelgazamiento” no solo no son depurativas sino que pudieran facilitar negativamente en la mayor acumulación de toxinas. Un ejemplo claro son las dietas hiperproteicas o las de solo zumos, ambas provocan gran cantidad de residuos tóxicos, como la acetona, que pueden afectar a nuestros riñones o hígado. Por ello el número que pueda aparecer en nuestras básculas no significa automáticamente una buena salud.  Sin valorar las modas y todo lo que se nos ofrece socialmente en este campo todos necesitamos purificar nuestros organismos, cosa que ya hacían nuestros ancestros desde hace miles de años, no es raro encontrar prácticas como el ayuno o eliminación de ciertos alimentos en muchas culturas.

 forma saludable nos ayudará a eliminar las dos cosas, son objetivos diferentes y por tanto se requieren métodos diferentes de actuación.

 

Por ello ¿es necesario tener una dieta depurativa después de nuestros excesos dietéticos? Pues depende. Se tiene que tener encuentra como es nuestra forma de comer a lo largo del año. Si comemos de forma equilibrada y sana de forma habitual, no deberíamos hacer nada, ya que nuestros organismo por si mismo eliminará todas las toxinas acumuladas por los excesos de forma gradual y no de forma agresiva o inducida por una dieta depurativa. Ahora si no es así en nuestro caso, deberíamos evitar correr el riesgo de hacerlo por nuestra cuenta, lo mejor es acudir a un nutricionista en busca de consejos y ayuda.

 

 

Los efectos a largo plazo de una dieta agresiva de depuración suelen ser perjudiciales. Nuestra salud se resiente tanto por los excesos como por las purgas de limpieza, que suelen ser peligrosas. Cuando se hace se suele pensar únicamente en el peso, perderlo, y no en el objetivo final que debería ser mejorar nuestra calidad de vida. El metabolismo es complejo y necesita ir adaptarse, por lo que una dieta agresiva de depuración ayudaría a perder peso al principio pero a medio y largo plazo nos llevará al sobre peso. Cuando se vuelve a “comer normal” el cuerpo tenderá a acumular aquello que hemos evitado, la grasa, el efecto rebote o yo-yo. Es simple, lo hacemos mal en el principio y el cuerpo reacciona de forma natural, acumulando mayores reservas de grasas.

 

De igual modo hay que entender que no solo importan los valores calóricos sino lo que aportan las calorías que consumimos. Hay nutrientes esenciales que solo podemos adquirir con una forma de comer saludable y no con dietas depurativas, sus carencias nos pueden llevar a cosas tan comunes como las somnolencia o dolores de cabeza y, por supuesto, si lo prolongamos en el tiempo podemos llegar a tener síntomas o patologías relacionadas con una mala dieta.

 

Por ello la clave está en ser equilibrados y no someter a nuestro cuerpo a carencias nutricionales de forma prolongada. Quizás si puede ser efectivo de forma puntual hacer una comida más ligera tras un exceso.

 

Dicho esto no es nada recomendable recurrir a productos “detox” específicos para depurar. Nuestro organismo ya tiene todos los recursos para depurarse por si mismo, claro hay que darle las herramientas necesarias, sobre todo frutas, verduras y algo de fibra. Así sin mas eliminaremos las toxinas de nuestros excesos.

 

 

5 consejos para el 'detox' natural

  • Más frutas y verduras. Se calcula que solo un 11% de la población lo lleva a cabo, y es esencial dentro de una dieta equilibrada. "Deberíamos tomar entre cuatro y cinco frutas al día, y verdura en todas las comidas principales. Si es plato único, la mitad de nuestro plato deben ser hortalizas.

 

  • Consumir  granos integrales. Legumbres, cereales integrales y las semillas son fundamentales en la alimentación. Aunque hayan sido considerados como 'calóricos', son grandes aliados para bajar peso por su gran concentración de nutrientes. Y, sobre todo, por su elevado contenido en fibra.

 

  • Limita al máximo los alimentos procesados. Junto al sedentarismo son los mayores inductores del sobrepeso. Los alimentos procesados esconden adictivos, azúcares y grasas de mala calidad que atentan gravemente contra la salud, y nuestro peso.

 

  • No te acuestes con el estómago lleno. Las cenas pueden convertirse en el peor enemigo de una dieta saludable. Y es que a última hora del día se pueden echar por tierra todos los esfuerzos de la jornada. La pereza, la falta de tiempo o el estrés pueden provocar que nos excedamos con las cantidades en esta comida. Por eso, al ser previas al descanso, es mejor que sean ligeras y un par de horas antes de acostarse.

 

  • Bebe suficiente agua. La falta de agua, menos de 1 ½ al día, y/o el no beberla como se debe, poco a poco, contribuye a que aumentemos tanto el peso como la cantidad de toxinas.