¿Se puede comer bien en navidad?

 

 

Uno de los principales problemas que encontramos cuando vamos al supermercado es que encontramos dulces navideños dos meses antes del mes de la Navidad. Esto es incentivar el consumo de productos procesados, cargados de azúcar y con una ingente cantidad de grasa de mala calidad meses antes de las fechas señaladas. Por ello, es muy importante evitar esta tentación y olvidarnos de comprar dulces en noviembre. En noviembre no es navidad, por lo que los turrones no pintan nada en nuestra mesa del salón. Y cuando llegue diciembre, evitar la tentación de comprarlos también es muy importante, si no están en casa, no vamos a comer ningún tipo de productos superfluos; en cambio, si tenemos una bandeja en la cocina, cada vez que pasemos por allí, seremos más vulnerables y cogeremos uno.

 

Ir a comprar al supermercado, como hemos estado viendo desde hace un par de meses, supone ir esquivando productos navideños por casi todos los pasillos, por lo que yo propongo no ir a los supermercados directamente. La opción ideal es comprar en mercados de toda la vida, en fruterías, pescaderías o carnicerías. La calidad de sus productos es infinitamente mejor que en los supermercados, y rara vez venden productos superfluos que nos hagan picar.

 

Si estamos acostumbrados o estamos empezando a llevar una alimentación saludable, en diciembre no tenemos que dejar de seguirla. Únicamente tenemos como fechas importantes, Noche Buena, Navidad, Noche Vieja y el primer día del año… El resto de días que tiene el mes no son fechas señaladas y podemos hacerlo bien y alimentarnos de manera correcta.

 

Pero, ¿y los días señalados, tenemos que comer más de la cuenta y peor? No tiene porqué ser así. Este año podemos reinventar las cenas en familia esos días especiales y darles un giro de 180º, creando platos ricos, saludables y fáciles de hacer. Es cierto que en estas comidas/cenas, las verduras brillan por su ausencia, por lo que sería estupendo crear un menú que las incluyera. Podemos hacerlo en forma de crema, de guarnición o en ensalada, por ejemplo. Las ensaladas no tienen porqué ser lechuga, tomate y cebolla, una ensalada nos da mucho juego para meter un sinfín de verduras (y lo que no son verduras). La imaginación y la voluntad juegan un papel fundamental estos días.

 

¿Y los entrantes? ¿Qué pongo si no langostinos, jamón y queso? En cuanto a los entrantes que podamos incluir en estas comidas, nos dan también mucho juego para hacerlo de forma saludable. Podemos incluir tostadas de pan con hummus, unas brochetas de calabacín a la plancha con queso cheddar o pinchos de salmón ahumado con sésamo. Tenemos también muchas opciones disponibles para comer de forma saludable y darle un vuelvo a la típica cena de Navidad que hacemos siempre.

El postre siempre es uno de los platos que más remordimientos de conciencia nos da, pero al igual que hemos visto hasta ahora, podemos contar con unos postres ricos y saludables. Este plato es una ocasión estupenda para introducir la fruta que no hemos introducido hasta ahora. Unas brochetas de frutas con chocolate 80% o superior derretido por encima, un capaccio de piña con yogur natural o sopa de melón avainillada son opciones buenísimas que nos sacan de la rutina en estas ocasiones.

 

Si el postre escapa de nuestro control y nos encontramos con uno que contiene mucha cantidad de azúcar, otra opción buena sería compartirlo con alguien más. Siempre habrá alguien en la mesa dispuesto a compartir el postre con nosotros porque le preocupe su alimentación de igual modo.

 

Como podemos ver, en las fechas en las que estamos podemos alimentarnos de manera correcta sin problemas. Sólo tenemos festivos varios días al mes, por lo que el resto de días podemos seguir haciéndolo bien, y cuando lleguen esas fechas señaladas que compartimos con los demás, no descuidar la alimentación que estamos llevando y ofertar opciones saludables.

 

¡NO TE OLVIDES DE SER FELIZ CON TODOS LOS 

QUE TIENES A TU ALREDEDOR, EMPEZANDO POR TI!